Jueves, febrero 22, 2018

Aparato productivo, libre comercio y empresariado nacional.

Aparato productivo, libre comercio y empresariado nacional.

Aparato productivo, libre comercio y empresariado nacional.

 

Julio César Peluffo Jhon

Profesional en Gobierno y RRII.

Miembro asesor de la Coalición No TLC con Corea.

Investigador de Cedetrabajo.

@juliocpj88

 

En vísperas del primer año del TLC con los Estados Unidos, es pertinente retomar el análisis de algunos elementos que explican la insistencia gubernamental en el modelo aperturista, el diluvio de TLC y su relación con la crisis mundial; los resultados parciales del primera año del TLC con Estados Unidos y otros países y bloques; las contradicciones de la agenda  interna y algunas reflexiones sobre los efectos en el aparato productivo y el empresariado nacional.

 

Al parecer el 2013 será un año agitado (negativamente) en materia económica y comercial para el país. El gobierno de Juan Manuel Santos acelera la entrada en vigencia del TLC con la Unión Europea por medio de la sospechosa cláusula de aplicación provisional; también presiona el TLC con Turquía que los europeos “invitan” a negociar  “a la menor brevedad” en la controvertida cláusula turca; se anunció igualmente para el primer semestre la firma y ratificación de TLC con Corea del Sur; avanzarán las negociaciones de TLC con Israel, Japón, el de la Alianza del Pacifico y los estudios de los TLC con China y Australia.

 

Más de veinte años de libre comercio y sus estragos en el agro y la industria no han servido para que Colombia rectifique su política económica y comercial. El diluvio de TLC y la profundización de la Apertura, se explican en parte porque quien hoy gobierna ejercía entonces como Ministro de Comercio Exterior.
Crisis mundial y daños al aparato productivo nacional

 

El desarrollo y crecimiento de la producción en los países industrializados y su búsqueda incesante de altas tasas de ganancia representan la razón primaria, la excusa fundamental de “la cruzada” económica que significa el libre comercio y la repartición de roles que supone la división internacional del trabajo y la especialización por “ventajas comparativas”.
El libre comercio sirve de salvavidas para las economías industrializadas y sus problemas de superproducción: excedentes de capitales que buscan mejores rendimientos fuera de sus fronteras y exceso de mercancías que sus mercados internos no logran absorber. En periodos de crisis, donde incluso la demanda doméstica disminuye, y ante la competencia de economías emergentes (p. ej. los llamados BRICS), la necesidad de “conquistar” nuevos mercados se hace más apremiante. Dos ejemplos sirven para ilustrar la crisis de superproducción y su relación con el lesionado aparato productivo colombiano:
Uno es el caso del sector siderúrgico y metalmecánico, de importancia capital para el resto de ramas industriales. La producción mundial del producto principal, el acero, creció durante la última década por encima del 40%, notoriamente superior a las 3 décadas anteriores cuando creció en promedio sólo 12%; diez potencias controlan el 82% de la producción del metal y, en relación a la capacidad instalada y al consumo total, al mundo le sobra (para el 2011) más del 30% del acero que está en capacidad de producir.1

En la década que el mundo incrementó su nivel de producción, que le sobran 600 millones de toneladas de acero y diez potencias se pelean las ventas y el control de los mercados, las importaciones colombianas de la industria siderúrgica y metalmecánica crecieron 271% en la última década y el déficit comercial pasó de –2mil millones a ‒7mil millones en el mismo periodo.

El otro ejemplo podría ser el maíz. Diez países producen el 85,9% del maíz del mundo, sólo
Estados Unidos produce el 40% del maíz total, y gracias a sus excedentes (producción–consumo interno) es el responsable del 49,2% de las exportaciones mundiales2.  Colombia que en el 90 importaba sólo el 1,19% del maíz que consumía, hoy importa cerca del 65%, casi todo desde los Estados Unidos3. ¿Quién necesitaba “libre” comercio, el país que se autoabastecía o el país con el 40% de la oferta exportable mundial represada en sus fronteras?

 

Entre los líderes de las grandes potencias del mundo hay claridad política sobre el tema. Ángela Merkel, por ejemplo, solicitaba celeridad para el acuerdo comercial entre la Unión Europea, Perú y Colombia porque: “… con la situación económica difícil en algunos países europeos, un acuerdo de libre comercio con Colombia y Perú es un buen signo para estimular el crecimiento y las ventas y por eso somos muy favorables para que entre rápidamente en vigor”4.

 

Obama, por su lado, en el discurso de la Unión del 2012 sentenció entre una de sus alternativas para salir de la crisis: “debemos exportar más bienes. Porque, cuantos más productos fabriquemos y vendamos a otros países, más puestos de trabajo tendremos aquí. Por tanto, esta noche, vamos a fijarnos un nuevo objetivo: duplicar nuestras exportaciones durante los próximos cinco años, (…) debemos buscar activamente nuevos mercados, como hacen nuestros competidores (…) y por eso vamos a intentar seguir elaborando un acuerdo comercial en Doha que abra los mercados mundiales y vamos a reforzar nuestras relaciones comerciales en Asia y con socios clave como Corea del Sur, Panamá y Colombia.”5

 

Contrasta con las posiciones anteriores, la del presidente Juan Manuel Santos quien promoviera a América Latina y a Colombia como solución para la crisis de estas potencias, en la cumbre de la CELAC. Salvar de la crisis a Europa y Estados Unidos no significa otra cosa sino salvar las industrias y empleos foráneos a costa del aparato productivo local.

 

Que Obama y Merkel se empeñen en proponer ese modelo para América Latina, España, Portugal e Irlanda no genera ninguna sorpresa; al fin al cabo ellos son los industrializados con problemas de súper producción. Pero que Santos lo defienda genera serias sospechas, cuando no de su inteligencia sí de su fidelidad patria, porque limitar nuestra economía a la producción minera, algunos vegetales y frutos tropicales como estrategia de desarrollo, no resiste análisis.

 

Los TLC profundizan los daños provocados por la apertura económica

 

Cuando en Colombia apenas empezaba el debate sobre el TLC con Estados Unidos, Kenichi Ohmae “el Señor Estrategia”, catalogado por Financial Times de Londres como el gurú gerencial del Japón, en una visita al país señaló: “Colombia no debería estar negociando en este momento un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos”, principalmente porque el país no estaba preparado y de efectuarlo sería como “volver a una especie de colonialismo industrial”6. Como se advirtió, estos acuerdos comerciales se hicieron a la medida para que Colombia viera aumentar sus importaciones y en el mejor de los casos mantener el nivel de las exportaciones.

 

A pesar de llevar pocos meses de aplicación, las cifras del DANE sobre el comercio con Estados Unidos reflejan ya una tendencia sobre los efectos de ese TLC. Al comparar los primeros 7 meses, es decir mayo de 2012 (mes de entrada en vigencia) a noviembre de 2012 (a la fecha última actualización del DANE) vs los 7 meses  respectivos del año anterior, o sea mayo de 2011 a noviembre de 2011, tenemos que las exportaciones disminuyeron en –6,81% (pasando de US$ $12.781 millones a US $11.911 millones) mientras las importaciones crecieron 8,82% % (pasando de US $8.007 millones a US $8.714 millones).

 

Al comparar el aumento de las exportaciones y las importaciones por tonelada métrica, tenemos  que durante los 100 primeros días (3 meses), las exportaciones disminuyeron 13% y las importaciones aumentaron 33%, a pesar de que las exportaciones de barriles de petróleo aumentaron de 394 mil barriles en 2011 a 450 mil barriles en 2012.

 

El TLC con Canadá ratifica la tendencia del caso anterior. Al comparar los primeros 12 meses del tratado (septiembre de 2011 a agosto de 2012) frente a los 12 meses anteriores (septiembre de 2010 vs agosto de 2011), encontramos que las exportaciones disminuyeron –14,42% (pasando de US $581 millones a US $497 millones) y las importaciones aumentaron 33,04% (pasando de US $851 millones a US $1.133millones).

La tendencia es similar en otros tratados con algo más de tiempo como el de México y el de Mercosur, y ante el anuncio, casi amenaza, de que el gobierno terminaría su mandato con un total de 30 tratados, es pertinente recoger las palabras de Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, asociación que reúne a los principales exportadores del país ante la pregunta ¿Qué vamos a exportar con tantos TLC?: “Ahí debemos hacer un alto para mirar qué es lo que verdaderamente vamos a vender o si no estos acuerdos pueden resultar en una sola vía, podríamos empezar a reemplazar producción interna, por productos importados, que de hecho ya lo estamos viendo…”

 

Quiebra del empresariado nacional

 

A medida que sobre Colombia se profundiza la fracasada teoría de las ventajas comparativas que nos han especializado en un “País Minero”, sobresale la cada vez más compleja situación de los pequeños, medianos y hasta grandes empresarios nacionales. A razón de ser el país minero exportador que las economías desarrolladas necesitan, importamos los productos agrícolas e industriales que ellos necesitan vender y que incluso nuestros empresarios producen o solían producir.

 

Contrario a los países desarrollados cuyas crisis obedecen a la súper producción, la crisis colombiana radica en la ausencia de producción, en cierta forma, ausencia de capitalismo. El “libre” comercio, los TLC, atentan de manera directa contra el desarrollo empresarial colombiano, acaban las ya escasas garantías y el patrimonio acumulado de ese sector de la población que debe jugar un papel protagónico en el desarrollo productivo del país.

 

Los arroceros se movilizan, los cafeteros y cacaoteros van a paro cívico, tras las demandas del sector lechero ya se ha anunciado cierre parcial a las importaciones, los avicultores están en jaque por el pollo congelado de Estados Unidos y los del azúcar están “desquiciados” por el que fuera el año (2012) con el mayor nivel de importaciones en la historia del sector.

 

En la industria la situación no es muy diferente. Los constantes reclamos del sector textil  y confecciones obligaron al gobierno a tomar medidas temporales (un año) para gravar las importaciones de los países con los que no se tienen TLC; las importaciones, literalmente “pelaron el cuero” obligando al gobierno a ofrecer medidas similares al sector de calzado, cueros y marroquinería 7; el director de Fedemetal, Juan Manuel Lesmes, exigió protección para la siderurgia y metalmecánica, en particular para los aceros largos y planos; Camilo Llinás, presidente de Acolfa denunció la negativa del gobierno de apoyar al sector de las autopartes en crisis por los TLC 8.

 

La encuesta de Opinión Empresarial realizada por Fedesarrollo, señaló a comienzos del año en

curso, que el Índice de Confianza Industrial en diciembre “se ubicó en –1,9%, lo que representa una disminución de 9,3 puntos porcentuales frente al mismo periodo de 2011”9. Notable deterioro, que además como era de esperarse, está respaldado por la realidad: según el DANE, la producción industrial viene en picada, y registra un desplome anual de 4,1%; durante el 2012 sólo creció 0,2% y 33 de los 48 subsectores reportaron descensos, entre los cuales sobresalen los de las confecciones (–17,3%), productos plásticos (–8%), minerales no metálicos (–10,8%), ingenios (–20,9%), molinería y almidones (–9,1%).

 

Como si fuera poco, el gobierno miente sistemáticamente a la opinión y a los empresarios.

Mientras ofrece auxilios momentáneos por cálculos electorales, profundiza el modelo y arruina  la producción nacional. No se puede “prohibir” la comercialización de sombreros vueltiaos provenientes de Asia y proponer TLC con China, ni poner barreras arancelarias para la leche importada de Argentina al tiempo que se acelera el trámite del TLC con la Unión Europea o poner barreras temporales al comercio de textiles, confecciones y calzado mientras se negocia TLC con Turquía y Corea.

 

El “libre” comercio y el diluvio de TLC son una amenaza, principalmente, contra el empresariado colombiano: acaba con su patrimonio y remplaza su producción por la extranjera. Las críticas al modelo económico no deben ni pueden interpretarse, por ingenuidad o malicia, como un llamado a la autarquía. Sí en cambio, como un reclamo por el comercio justo, por la exigencia de acuerdos con beneficio recíproco. Los hechos, las cifras y la ruinosa realidad nos dan la razón: el país no estaba y no está preparado para adentrarse a la aventura de los TLC.

 

 

Las dos caras de la Agenda Interna

Sería impreciso decir que Colombia no ha avanzado en relación a aquéllo que se denominó Agenda Interna, ésa con la que se prometía adecuar al país a los TLC y se tranquilizaba a los gremios y la opinión. Ciertamente, el país se adecua a los TLC y al libre comercio, pero no precisamente de la forma que se prometía.

 

Así como la Apertura Económica y el Consenso de Washington obligaron a ajustar la legislación interna del país (“independencia” del Banco de la República, liberalización del comercio y de  los flujos de capitales, leyes sobre salud, educación, servicios públicos), inclusive influenciando  altamente los aspectos económicos de la Constitución del 91, los TLC, particularmente el de  Estados Unidos, orientan importantes políticas públicas domésticas acorde con lo establecido en dicho acuerdo.

Verbigracia: la reforma a la Ley 30 de educación y las universidades con ánimo de lucro para  abrir oportunidades de negocios y de inversión en materia educativa; la controvertida Ley Lleras 2.0 y sus exorbitantes requerimientos en propiedad intelectual, derechos de autor y la cuota de pantalla en televisión para la industria americana, y la Ley UPOV 91 por la cual Colombia se adhería al Convenio UPOV para la Protección de Obtenciones Vegetales, de 1991, que permite patentar seres vivos. Pese al fuerte rechazo ciudadano que  merecieron estas iniciativas y que incluso las dos últimas hayan sido recientemente frenadas por  la Corte Constitucional, hay que reconocer al Gobierno su “diligencia” para sacarlas adelante e  incluso insistir como ya prometió el mandatario ante la negativa de la Corte.

 

Pero hay más, es difícil encontrar una iniciativa gubernamental que total o parcialmente no  favorezca y respalde los enunciados del libre comercio. Desde la Ley de Cine y sus 25 mil millones de pesos en subsidios a las producciones cinematográficas extranjeras rodadas en territorio nacional, hasta la reforma tributaria que redujo el impuesto de renta sobre el capital offshore del 33% al 14%, favoreciendo además la ya alarmante revaluación10, pasando por los decretos para la prohibición de la venta de leche en cantina “sugeridos” por la OMC, el Código de Minas para hacer “felices a las multinacionales”, la extranjerización de tierras y tantas más.

La otra cara de la Agenda Interna es el conjunto de planes, programas y proyectos para mejorar las notables y por todos reconocidas desventajas de Colombia en el tema de infraestructura vial y portuaria, comunicaciones y avances científicos y tecnológicos para la industria y el agro que siguen sin llegar.

 

Por supuesto era imposible que en estos años Colombia corrigiera medio siglo de atraso en

infraestructural vial; el crimen fue ni siquiera intentarlo de manera seria. El atraso del país en

la materia es manifiesto. Según el más reciente Informe Anual de Competitividad Global 2012-

2013, del Foro Económico Mundial, Colombia no solo no avanzó en el indicador de infraestructura, sino que retrocedió 8 posiciones respecto a Informes anteriores, pasando del puesto 85 al 93 entre 144 países. Por calidad de carreteras y puertos nos ubicamos en los vergonzosos puestos 108 y 109 respectivamente.

 

El país no avanza en ciencia y tecnología. A pesar del claro abismo que nos separa del Primer Mundo, el gobierno optó por el recorte efectivo en el presupuesto de Colciencias, lo que, extra- oficialmente, motivó la renuncia del ex director Jaime Restrepo el semestre pasado11. La “locomotora de la innovación” que debía respaldar el progreso técnico para el agro, la industria y la diversificación de nuestras exportaciones, fracasó y hoy está al servicio del engaño en los programas de transformación productiva. El presidente de Analdex, lo resumió de la siguiente forma: “Hoy no tenemos oferta exportable, porque no tenemos política productiva, y lo que nos han presentado como Programa de Transformación Productiva, eso no es (…) y la locomotora de la innovación sigue en el papel”.12

 

En el tema de comunicaciones la concentración del sector en telefonía móvil y la negligencia del gobierno juegan en contra de los intereses nacionales. Según la OCDE en su evaluación económica de Colombia: “La concentración en el sector de la telefonía móvil es una de las más altas del mundo, lo cual tiene un efecto desfavorable en los precios de los servicios”. De  acuerdo con los estudios de Fedesarrollo, el efecto desfavorable en los precios le significa a los nacionales una pérdida de US $2.600 millones anuales.13

 

La política de Santos: El desprecio por lo nacional

El precio de ser el cuarto país más “globalizado” de América Latina, como recién anunció el  informe de Ernst & Young para el Foro Económico Mundial14, ha sido muy alto. Veinte años  de estancamiento productivo y laboral tienen que decirle algo al país. Los TLC amenazan con profundizar ese estado de cosas, mientras nos convertimos en el paraíso minero de multinacionales y capital extranjero se remplaza la industria y el  agro nacional por el foráneo.

Razones políticas, económicas, sociales y jurídicas hay de sobra para echar atrás los lesivos tratados como el que se sostiene con el foráneo.

 

Por ejemplo, ¿Por qué no aplicar la cláusula de denuncia del tratado? ¿Por qué el gobierno, pese a las denuncias de los gremios, no denuncia el acuerdo que flagrantemente incumple

Estados Unidos al seguir subsidiando sus productos agrícolas como prohíbe el artículo 2.16  del acuerdo? ¿Por qué ni siquiera hay reclamaciones efectivas sobre el incumplimiento de leyes sanitarias, como en el caso de los pollos importados que ingresan alterando la cadena de  frio?

La negligencia del gobierno en este tema, como en el manejo de la revaluación y tantos otros, son pruebas de que la política económica de Santos, como la de su antecesor, la del “libre” comercio, es la del DESPRECIO por lo colombiano, el desprecio por lo nacional.

 

Este modelo, el del libre comercio, pone en grave riesgo la viabilidad de Colombia como nación. Renunciar al desarrollo industrial y agrícola como nos proponen es condenarnos por siempre al subdesarrollo, al chantaje, abusos y presiones de las potencias e internamente a la más inmisericorde antidemocracia económica y social. Derrotarlo es un deber patriota y un asunto de seguridad nacional. Otro modelo es posible.

 

Notas

1 La cadena de la Industria siderúrgica y metalmecánica no resiste más libre comercio. http://www.recalca.org.co/la-cadena-de-la-industria-siderurgica-y-metalmecanica-no-resiste-mas-libre-comercio/

2 http://www.economia.gob.mx/files/comunidad_negocios/industria_comercio/informacionSectorial/20120411_

analisis_cadena_valor_maiz-tortilla.pdf

3 http://www.fenalce.org/archivos/Indicerealista201_2012A.pdf

4             http://www.eltiempo.com/economia/internacional/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11937023.html

5 http://www.elpais.com/static/especial/discurso-del-estado-de-la-union/Discurso_de_Obama_sobre_el_estado_de_la_Union.pdf

6 “No es el momento para que Colombia negocie un TLC” http://www.larepublica.com.co/tlc/noticia1_0308.html

7             http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/I/importaciones_%E2%80%98pelaron%E2%80%99_el_cuero/

importaciones_%E2%80%98pelaron%E2%80%99_el_cuero.asp

8             http://www.portafolio.co/negocios/manejo-aranceles-ropa-y-calzado-colombia-0

9             http://www.larepublica.co/economia/la-confianza-industrial-se-sigue-deteriorando_30407

10           http://www.larepublica.com.co/economia/reforma-tributaria-agrava-la-revaluaci%C3%B3n_30286

11           http://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/3100-la-crisis-de-colciencias-el-vagon-

suelto-de-la-innovacion.html

12           http://www.dinero.com/negocios/articulo/que-vamos-exportar-tanto-tlc/155174

13 http://www.oecd.org/economy/surveys/

14 http://www.portafolio.co/economia/informe-ernst-young-la-globalizacion-colombia

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